"Rezad el Santo Rosario para que haya paz en el mundo"

(Nuestra Señora del Rosario de Fátima)

"Conozcan y amen a la Virgen"

Este misión se realiza con el único fin de dar a conocer el amor a la Santísima Virgen María de las muchas maneras que en la iglesia se le honra: Desde la Palabra, Dogmas, Advocaciones, Apariciones, Santuarios Marianos. Además de conocer a profundidad la oración más amada por la Virgen: El Santo Rosario. Aquí encontrará miles de testimonios por el mundo entero de la intercesión de nuestra Señora Reina del Santísmo Rosario.

Dogmas Marianos

Hay dos términos muy usados en la iglesia para referirse a la Virgen: Dogma y advocación. Vamos a comprender de forma sencilla que significa cada uno y cual es la gran diferencia

1. Maternidad Divina (Theotokos)

La Santísima Virgen María es verdaderamente Madre de Dios porque engendró según la carne al Hijo eterno (Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre). Fue definida en el Concilio de Éfeso en el año 431. Se celebra el 1 de enero.

El Concilio de Efeso, del año 431, siendo Papa San Clementino I (422-432) definió:

«Si alguno no confesare que el Emmanuel (Cristo) es verdaderamente Dios, y que por tanto, la Santísima Virgen es Madre de Dios, porque parió según la carne al Verbo de Dios hecho carne, sea anatema.»

2. Virginidad Perpetua

La Santísima Virgen María fue virgen antes, durante y después del parto. Su virginidad total fue afirmada por la tradición y respaldada en concilios como el de Constantinopla en el año 553.

«Ella es la Virgen que concebirá y dará a luz un Hijo cuyo nombre será Emanuel» (Cf. Is., 7, 14; Miq., 5, 2-3; Mt., 1, 22-23) (Const. Dogmática Lumen Gentium, 55 – Concilio Vaticano II).

«La profundización de la fe en la maternidad virginal ha llevado a la Iglesia a confesar la virginidad real y perpetua de María incluso en el parto del Hijo de Dios hecho hombre. En efecto, el nacimiento de Cristo «lejos de disminuir consagró la integridad virginal» de su madre. La liturgia de la Iglesia celebra a María como la ‘Aeiparthenos’, la ‘siempre-virgen’.» (499 – catecismo de la Iglesia Católica)

3. Inmaculada Concepción

La Santísima Virgen María fue preservada de toda mancha de pecado original desde el primer instante de su concepción, en atención a los méritos de Jesucristo. Fue proclamada como dogma el 8 de diciembre de 1854 por el papa Pío IX mediante la bula Ineffabilis Deus.

«Declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María, en el primer instante de su concepción, fue por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente en previsión de los méritos de Cristo Jesús, Salvador del genero humano, preservada inmune de toda mancha de culpa original, ha sido revelada por Dios, por tanto, debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles.»

4. Asunción a los Cielos

Al terminar el curso de su vida terrena, La Santísima Virgen María fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial. Fue proclamada el 1 de noviembre de 1950 por el papa Pío XII en la constitución apostólica Munificentissimus Deus. Se celebra el 15 de agosto.

«Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo».

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